Evo Morales y sus mil victorias
Carlos Aznárez
Ganó Evo con
una enorme cantidad de votos y hundió estrepitosamente a esa derecha
racista y oligárquica que en varias oportunidades, en estos años
de gobierno revolucionario, intentó hacer un golpe de Estado violento. Hoy
hasta Santa Cruz se desbordó de banderas azules del MAS festejando el
triunfo.
Ganó Evo exactamente
un emblemático 12 de octubre, que es como darle una soberana patada en el
trasero a todos los colonialistas que desde 1492 con el
genocida Cristóbal Colón a la cabeza, intentaron -pero no pudieron-
humillar, aniquilar y hacer desaparecer a las
comunidades originarias.
Ganó Evo, con las
consignas históricas de Tupak Katari y Bartolina Sisa, y la del
Che heroico que sembraron su sangre en esa Bolivia que los devuelve
hechos millones.
Gano Evo, y la coca
pudo reivindicarse como lo que siempre fue para los pueblos indígenas
de todo el continente, y no en lo que los narcos imperiales han
querido transformarla.
Ganó Evo, y sin
titubeos le dedicó el triunfo a ese “abuelo sabio”, como él denomina al
comandante revolucionario Fidel Castro y al comandante Supremo,
Hugo Chávez. Pero también priorizó "a todos los pueblos que luchan
contra el capitalismo y el imperialismo".
Ganó Evo y su triunfo
nos ilumina a todos los que seguimos insistiendo en el continente que las
soluciones a nuestros males no pasan por esgrimir discursos vacilantes
y más bien claudicantes en el plano ideológico. Al pan, pan y al vino,
vino. Revolución Plurinacional y Socialismo.
Ganó Evo porque con
su pueblo hecho vanguardia, sabe muy bien hacia dónde caminar, tiene una
meta y no la resigna por nada. Se llama socialismo y no de
otra manera. Los demás rótulos (capitalismo “serio”, “humano”,
y otras bobería de poco calado) son atajos para seguir consolidando
la dependencia.
Ganó Evo porque llevó
adelante una política de nacionalizaciones necesarias, y con las regalías
obtenidas impulsó decenas de proyectos sociales.
Ganó Evo porque no
fue oportunista ni mentiroso y cuando habló de inclusión de los
más pobres, los incluyó en todos los niveles del Estado. Por primera
vez las mujeres “con polleras” (al decir boliviano), los indígenas con
ojotas, los mineros con casco y los trabajadores del campo y la
ciudad, se vieron dignificados. La wilphala dejó de ser un símbolo
clandestino y se convirtió en bandera de liberación en esta Abya
Yala irredenta.
Ganó Evo porque con
el apoyo de Cuba alfabetizó a toda Bolivia, que es como haberle impuesto
el sol a las sombras de siglos.
Ganó Evo porque le
dio luz verde a los movimientos sociales y los empoderó de tal manera
junto a su ministro Alfredo Rada, que se hizo realidad esa consigna
zapatista de “mandar obedeciendo” que es la señal más clara de que jamás
en sus dos mandatos dejó de escuchar la voz del pueblo.
Ganó Evo porque en
una decisión de plena soberanía decidió expulsar de Bolivia a los gringos
de la USAID y al embajador yanqui, y en un hecho de
valentía incalculable declaró como terroristas de Estado a los gobernantes
israelíes y exigirles a sus ciudadanos una visa de entrada al país.
Ganó Evo porque no se
calló la boca ante el discurso fascistoide del ex presidente chileno
Sebastián Piñera ni ante el comportamiento claudicante de Michelle
Bachelet frente al reclamo legítimo de Bolivia de salida al mar.
Ganó Evo porque no le
falló a su pueblo, y cuando cometió algunos errores y sintió el reclamo de
los de abajo, supo rectificar y ejercer una autocrítica
profunda, como pocos gobernantes acostumbran a hacer frente a
circunstancias similares.
Ganó Evo porque
siempre apostó a la integración latinoamericana y caribeña, se integró al
ALBA y brega desde allí en todo momento por un planteo de
independencia plena frente al discurso imperial. En ese aspecto, no dudó
en denunciar a la Alianza del Pacífico como la nueva amenaza contra
nuestros pueblos.
Ganó Evo y más allá
de que seguramente mañana o pasado tengamos que seguir apretando los puños
frente a los sicarios de todo el continente que asesinan a
nuestros hermanos luchadores, o los repriman en las bloqueos de rutas, o
los encarcelen por no ceder ante los poderosos, quien nos quita esta
alegría de que en ese rinconcito del planeta llamado Bolivia, la dignidad
y el coraje se vistan con el rostro de Evo Morales Ayma.
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